LLUEVE Y PIEDRAS NEGRAS LLORA
Por Alfonso Díaz Ortega
Llueve en Piedras Negras: llueve.
…
Ésta lluvia bendita,
¡ésta tormenta maldita!
Ésta agua que me da vida,
¡ésta tormenta que me la quita!
Pero… alegrarme o quejarme no puedo sin
tu existir:
¡La vida no sería vida sin ti!
…
¿Cómo culpar a la lluvia de la
inundación,
de los sufrimientos que dejan los
muertos y de la enfermedad?
¡Si es el alimento de mis alimentos
y la calma de mi sed cuando tarda
mucho en llegar!
Lluvia exagerada no puedo culparte a
ti
porque tantas casas y cosas se
fueron en tu escurrir,
porque hermanos queridos se ahogaron
o perdieron todo,
donde, por culpa del hombre, no
pudiste fluir.
No fuiste tú, lluvia bendita, quien
nos causó tanto daño, fue la codicia del hombre malo que autorizó nos hicieran
casas en lagunas y arroyos: ¡en lugares así!
«¡Atípica!» te llaman los hombres “sabios”.
¡Típica es la ignorancia que exhiben
los “sabios malos”!,
pues no pudieron tu llegada
pronosticar…
o no quisieron, a tiempo, al Pueblo
avisar.
Fueron los Constructores y los Funcionarios
corruptos, fueron los Cabildos y los consejeros del Consejo de Desarrollo
Urbano –parientes, socios o compadres de Desarrolladores malos–, actuales y
pasados –pues no cambian mucho–, los responsables de que Piedras Negras, año
con año, vuelva a sufrir: –dicen que por ti.
Fueron las Autoridades Estatales y
Municipales –pasadas o actuales– quienes prefirieron construir la Macro Plaza, el Asta
monumental, el Paseo del Río –por donde, ciertamente, cada año se pasea atrayendo
al turismo local para admirar su daño–, Escuelas que se inundan, Puentes que se
caen solos o no usa nadie y decorar o reconstruir –con “singular y fúnebre pasión”–
Edificios Públicos, en lugar de infraestructura hidráulica pluvial: ¡No es
negocio político prevenirnos a tiempo de ti o invertir en obras que no se ven!
¡No es negocio advertir! Les reditúa más negociar admiración, aplausos o votos
por ayudar al pobre damnificado y, económicamente, con los cuantiosos fondos
Federales para desastres naturales que año con año solicitan –por tu culpa:
dicen–, para, a enorme e inflado costo manejado sin discreción, a Piedras
Negras reconstruir. –A algún compadre y predilecto Constructor, públicamente “muy
dadivoso”, el contrato más “jugoso” se lo asignarán.
Es culpa de todos ellos de que el
Pueblo llore cuando en Piedras Negras llueve. Y ninguna Autoridad ha preguntado
por Ellos ni les anda buscando para fincarles responsabilidad: ¡ni preguntará!,
porque seguramente resultarán ser miembros de la misma hermandad, o cuando
menos compartirán un vicio similar: la codicia es uno.
«¡Salvadores de la desgracia del
desgraciado!»: se autonombran.
«¡Vota por mí!». Por un colchón: –le
aconsejan al pobre empapado.
«¡El gobierno te ayuda, agradécele
confiando y aplaudiendo!».
«¡El Gobierno es de la gente y está
aquí!».
¡Corruptos!, ¡ratas!, ¡desalmados!
Se presentan como salvadores de lo
que ellos,
por complicidad y codicia, han causado.
Que Dios nos salve María por tener a
Autoridades y Gobernantes así.
Y a todos ellos que no los salve de
la ira del Pueblo jodido
que ya no puede resistir: ¡que no
los salve!
Ay María María, tu Paraíso
Celestial,
–el terrenal de tus representantes
también–,
como el de los Constructores,
Funcionarios y Gobernantes malos,
no se llueve: no se inunda,
¿porqué no te vienes a vivir aquí?
No te caería mal sentir lo que se
siente sufrir así,
no perdiendo a un hijo sino
perdiendo a todos y todo,
mas no por mandato divino,
sino por los corazones malvados y
corruptos que Tú Padre permitió vivir;
y ya quizás puedas ayudarnos un
poquito más:
porque mira…, bastante hemos rezado;
talvez lo nublado no permite a
muestro ruego,
hasta donde Tú estas, subir,
o Tú, por lo tendido de la tormenta,
no pudiste vernos desde allá
y en nuestro auxilio venir…: talvez.
Soy pobre y no tengo una cobija para
el damnificado,
ni una oración de consuelo que
llegue hasta el Cielo: está nublado.
No soy Candidato, Constructor,
Funcionario ni Gobernante malo
para cambiarle una despensa, un
colchón o un refrigerador
por admiración, gratitud, aplausos, sumisión…
o votos,
pero tengo un abrazo y un corazón
sinceros.
¡Siéntalos hermano damnificado!
…
Publicado en Periódico “El Único”

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