De pequeño siempre soñé cómo de mil grandes formas
quería ser;
como el mejor Ingeniero,
Soldado, Pintor, Escultor, Escritor
o el valeroso Bombero;
como el excelente Maestro,
¡el Presidente Municipal!,
o el más honesto Policía Judicial;
como el más rico del mundo,
el bueno de las películas
o el atleta campeón del mundial;
como el Amante más apasionado,
el amoroso Padre y el Esposo más amado,
como el sustento de una Gran Familia y el firme
apoyo de una fiel mujer.
…
Muchos de esos sueños los cumplí,
otros en ellos ando: gracias a Ella
…
Ella siempre,
llevándome a dormir temprano respaldó y encubó mis
sueños y,
despierto, mis ilusiones alentó;
pocas veces, muy pocas veces,
soñé ser el mejor hijo para darle a Ella lo que
no pudo tener:
eso raras veces lo soñé.
…
Ignoré si lo tenía todo y la juventud en eso me
ayudó,
los años nuevos, el trabajo,
la diversión y las mujeres me empujaron más
allá;
luego, durante un tiempo supuse me equivoqué,
hasta que tuve hijos descubrí que,
mientras van creciendo,
agradecimiento no se les debe de exigir,
el tiempo es tan poco y tan valioso,
y al igual que Yo, lo deben de vivir.
Obligarlos pude y puedo, mas no debo,
porque ellos no son míos: simplemente son de
mí.
…
Ya cuando comprendí que nada me pertenecía,
desde algún rincón de la memoria la gratitud me
susurró
que es uno quien debe sentirse pertenecer:
¡al que fertilizó y a la que lo parió!
…
¡Feliz día, Madre!
Gracias por no decirme nunca ni obligarme a ser
lo que tú querías,
gracias por dejarme intentar ser,
gracias por perdonar mi olvido de que hace
mucho,
el haberme dado la vida,
te lo debí de agradecer.
…
No añoro tu recuerdo.
No ansío tu presencia.
Sería un público embustero:
¡porque no te has ido!
¡porque estás aquí dentro donde nada puede morir!
…
